eficiencia energética

Una de las cuestiones más importantes a la hora de competir en un mercado complejo y de alta exigencia es entender que se depende de la combinación de tres políticas fundamentales: El conocimiento de la tecnología del sector, la innovación en los procesos y la eficiencia en la utilización de recursos para la producción. Es evidente que la eficiencia energética, en ese sentido, conlleva un valor fuertemente arraigado en la competitividad debido a que ésta reúne en si misma todas las características que se requieren para llevar a cabo una estrategia basada en productos más competitivos, con menores costes energéticos y por supuesto con una demanda en crecimiento.

La eficiencia energética como modelo de una evolución productiva

En relación a la energía, cuando hablamos de innovación tecnológica, entendemos que se trata de un valor añadido que define el grado de competitividad de las empresas según su nivel de eficiencia. Se trata entonces del uso de la energía como un elemento fundamental en un cambio de modelo productivo a través de las tecnologías basadas en el ahorro del consumo energético y la reducción de emisiones a la atmósfera, dejando de lado un modelo más dependiente de los recursos basado en un mayor consumo. (por ejemplo, puedes ver aquí el caso de las viviendas inteligentes que suponen una interesante alternativa de innovación)

Por esta razón, el mercado de servicios energéticos se viene reforzando junto a la cada vez mayor aceptación social y empresarial del consumo responsable y renovable de la energía. En este sentido, el 83% de los empresarios españoles considera la reducción de costes por medio de la eficiencia energética como uno de los principales pilares de la Responsabilidad Social Corporativa (Informe de Grant Thornton sobre RSC).

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Por otro lado, y según las calificaciones energéticas realizadas hasta el año 2013, el 95% de los edificios existentes no cumple con las exigencias básicas. En este caso, el ahorro potencial de energía entre la máxima calificación “A” y la mínima “G” sería de hasta un 80%, es decir cerca de 9.000M€ al año. Todo esto sin tener en cuenta la alta dependencia energética de España respecto a la media Europea (20 puntos por encima). En este enlace puedes ver mayor información sobre las Ayudas para la rehabilitación energética de viviendas.

En relación a esta crítica situación, es importante destacar que existe un acuerdo de España con la UE en donde se comprometen fondos por 36.450M€ con la prioridad de la reducción del consumo energético en edificios y empresas en un 20% en el periodo 2014-2020. El objetivo principal de esta financiación se basa fundamentalmente en el apoyo a proyectos concretos e integrales para la eficiencia energética, y que son aquellos que abordan objetivos dentro de un marco de restructuración hacia un urbanismo sostenible.
Es evidente que la eficiencia energética presenta un fuerte potencial y un interesante mercado en constante crecimiento. Y está claro que por ello, es totalmente necesario crear proyectos enfocados en el consumo responsable y en una gestión sostenible del urbanismo y la industria actual.

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